Los proyectos “premium” de María Eugenia Vidal para seducir a los electores

A la gobernadora le preocupan los votantes de la tercera sección electoral, la más adversa a la administración de la provincia de Buenos Aires

“Ahí es donde peor estamos y donde tal vez estemos peor siempre”. El sincericidio le pertenece a uno de los funcionarios más encumbrados del Gobierno bonaerense y hace referencia a la tercera sección, compuesta por 19 municipios que suman 4.112.814 electores. Es la región más reacia a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal de la provincia de Buenos Aires.

En la tercera sección, la figura de Vidal es muchísimo menos atractiva que en el resto del territorio bonaerense pero bastante más que la de Macri, que registra los peores números. En Lanús, uno de los diez municipios del conurbano de la tercera sección electoral, el intendente Néstor Grindetti ganó una ajustada elección contra el kirchnerismo en el 2015 con 107.000 votos, 10.000 menos que la gobernadora pero 7.000 más que Macri, que sacó solo 100.000. En Quilmes, el otro de los distritos con el que se alzó el PRO, pasó algo similar.

La de convencer a los 4.112.814 electores que componen la tercera sección electoral es una de las tareas más difíciles del macrismo de cara a las elecciones de medio término. “En el conurbano es donde vamos a poner todos los fierros”, explicó a Infobae, redundante, uno de los funcionarios nacionales a cargo del territorio. En el interior, el escenario es mucho más complaciente: el campo empezó a mostrar reactivación y Cambiemos copó varias intendencias. En la primera sección, el otro tercio en el que el Gobierno divide la estrategia electoral, el mapa también es un tanto más benévolo, aunque hay municipios decididamente adversos al PRO, como Merlo o Moreno, que por su dinámica y complejidad la Casa Rosada los reagrupa dentro de la tercera sección.

Macri y Vidal enfrentan allí un doble problema: mandan en solo dos de las intendencias, Lanús y Quilmes, y el resto de los municipios más profundos -La Matanza, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Avellaneda, Florencio Varela, Berazategui, Esteban Echeverría y Ezeiza- están encabezados por intendentes K con fuerte impronta territorial, como Verónica Magario, Jorge Ferraresi o Julio Pereyra. En esos distritos la polarización es extrema, pero la diferencia es que allí el macrismo corre desde muy atrás. La incidencia electoral de esos municipios dentro de la tercera sección es de casi el 72 por ciento.

En las últimas semanas, la Casa Rosada aumentó la presencia de funcionarios tras una pausa obligada por la crisis docente. Los lunes es el turno del ministro Rogelio Frigerio; los viernes de su viceministro, Sebastián García de Luca. El resto de la semana está reservada para otros funcionarios.

El miércoles pasado, Macri y Vidal recorrieron junto a Grindetti el centro de monitoreo de Lanús, un día después de la marcha que se congregó en la puerta de la municipalidad por los incidentes frente a un comedor controlado por el dirigente Juan Grabois. El desmadre social en esos distritos es uno de los peores enemigos del Gobierno, aumentado por el ajuste económico que impactó con dureza como en ningún otro rincón del país. Hace un mes, los nueve intendentes del PRO del conurbano bonaerense se apiñaron en el primer piso de la Casa Rosada para reclamarle al jefe de Gabinete, Marcos Peña, acortar la brecha con la Casa Rosada. El sábado, unos 700 funcionarios bonaerenses fatigaron el Gran Buenos Aires con un multitudinario timbreo.

Es que en los distritos más insondables del conurbano, la presencia territorial del macrismo es exigua e inversamente proporcional a la del kirchnerismo. Hay barrios humildes en los que, por ejemplo, La Cámpora aún pisa fuerte, y en los que la Casa Rosada subsidia a agrupaciones sociales enroladas en la oposición. Es el caso de Grabois, que recibe unos 60 millones de pesos solo del Gobierno porteño por programas cooperativistas.

En las próximas semanas, Vidal sacará a relucir dos de los diez proyectos “premium”, como califican en su entorno a los anuncios con impacto electoral: la ampliación del boleto gratuito a las universidades del conurbano -por ahora solo rige para los estudiantes de la Universidad de La Plata- y un reacondicionamiento integral de las guardias de los hospitales bonaerenses. Son dos de las medidas pergeñadas para paliar la crisis social de cara a las elecciones de medio término. El resto pasará por el reparto de la obra pública. Por estos días, de hecho, la gobernadora deberá ampliar por un año más la emergencia en infraestructura, que le permite agilizar licitaciones con menos controles.

La brecha entre la tercera y la primera sección bonaerense es tan notoria que incluso en la Casa Rosada evalúan segmentar los sondeos de cara a la campaña. Las diferencias son notorias hasta en la penetración telefónica: en Florencio Varela, por ejemplo, es de solo el 40 por ciento, casi la mitad que los municipios de la zona norte.
(Infobae)

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